En la biblioteca del café hay un libro que leí mientras ordenaba el sector de niños que se llama "El libro triste". Obviamente, me llamó la atención el nombre y lo tomé. He aquí el libro, como es corto y me quedan 2 horas aquí en el café, lo transcribo. Trate de imaginar dibujos felices y a colores cuando recuerda a su hijo y a su madre (si, es para niños) y dibujos grises, de él bajo la lluvia, solo bajo un puente, cuando habla de él. Ah, y es para niños.
"Este soy yo cuando estoy triste. Quizá pueda parecer que estoy contento en esta foto. En realidad estoy triste pero finjo que estoy contento. Lo hago porque creo que no le gusto a los demás cuando tengo aspecto triste.
A veces la tristeza es muy grande. Está por todas partes. Me envuelve.
Y no puedo hacer nada para evitarlo.
Lo que más triste me pone es cuando pienso en mi hijo Eddie. Murió. Yo le quería muchísimo, y sin embargo, murió.
A veces esto me enoja. Y me pregunto a mí mismo: ¿Cómo pudo morirse así, sin más? ¿Cómo pudo hacerme eso?
Y él no dice nada. Porque él ya no está aquí.
A veces quisiera hablar de todo esto con alguien. Con mi madre, por ejemplo. Pero ella tampoco está ya aquí. Así que no puedo. Y se lo cuento al primero que me encuentro.
A veces no quiero hablar de ello con nadie. Absolutamente nadie. Nadie. Y prefiero pensar en ello solo, porque es mío, y de nadie más.
A veces estoy tan triste que hago tonterías como gritar en la ducha, golpear una cuchara sobre la mesa o inflar y desinflar las mejillas.
A veces estoy tan triste que hago cosas malas. Son cosas que no puedo contarte. Son demasiado malas. Y no está bien contarlas delante del gato. (Aquí es importante señalar que junto a esta frase hay un dibujo de él mirando por atrás a una mujer estudiante, ella lo mira asustada y él con cara extraña. Y al lado hay un gato. Lo dejo a interpretación).
A veces estoy triste sin saber por qué. Es tan simple como una nube que llega y me cubre. Y no es porque Eddie ya no esté. Y no es porque mi madre ya no esté. Es solo porque sí.
Quizá sea porque las cosas malas ya no son como eran hace unos años. Como mi familia, que ya no es la que era hace unos años. Así que lo que pasa es que dentro de mí hay un sitio triste, porque las cosas ya no son como antes.
Intento buscar soluciones para que la tristeza no me duela tanto. He aquí algunas de ellas:
Me digo a mí mismo que todo el mundo tiene alguna tristeza. Que yo no soy el único. Quizá tu tengas alguna también.
Cada día trato de hacer algo de lo que pueda sentirme orgulloso. Y cuando me voy a la cama intento con mucho esfuerzo, pensar solo en eso.
Me digo a mí mismo que estar triste no es lo mismo que ser una persona horrible. Y que si estoy triste no quiere decir que yo sea malo.
Cada día trato de hacer algo para pasármelo bien. Cualquier cosa que no haga daño a nadie.
Y a veces escribo sobre la tristeza. ¿Dónde está la tristeza? Por todas partes. Viene y te encuentra. ¿Cuando te sientes triste? En cualquier momento. Viene y te encuentra. ¿Quién puede estar triste? Cualquiera. La tristeza va y te encuentra.
Y escribo:
La tristeza es un luga
profundo y oscuro.
como el espacio que hay
debajo de la cama.
La tristeza es un lugar
alto y luminoso,
como el cielo
que hay sobre mi cabeza.
Cuando es profundo y oscuro
no me atrevo a ir allí.
Cuando es alto y luminoso
quisiera ser como el aire.
Esta última frase significa que no quisiera estar aquí. Que quisiera desaparecer.
Pero a veces me sorprendo a mí mismo mirando cosas: gente en la ventana, una grúa y un tren lleno de gente...Y entonces me acuerdo de cosas: mi madre bajo la lluvia.
Eddie cuando caminaba por la calle, riendo, riendo y riendo.
Cuando actuó de viejo en la obra de teatro de la escuela.
Cuando jugábamos con los cojines del sofá.
Y los cumpleaños... me encantan los cumpleaños. No solo el mío, también el de los demás.
Feliz cumpleaños... y todo eso.
Y velas. Tiene que haber velas."
(Último dibujo sin texto. El hombre solo, escribiendo bajo la luz de una vela).
"Este soy yo cuando estoy triste. Quizá pueda parecer que estoy contento en esta foto. En realidad estoy triste pero finjo que estoy contento. Lo hago porque creo que no le gusto a los demás cuando tengo aspecto triste.
A veces la tristeza es muy grande. Está por todas partes. Me envuelve.
Y no puedo hacer nada para evitarlo.
Lo que más triste me pone es cuando pienso en mi hijo Eddie. Murió. Yo le quería muchísimo, y sin embargo, murió.
A veces esto me enoja. Y me pregunto a mí mismo: ¿Cómo pudo morirse así, sin más? ¿Cómo pudo hacerme eso?
Y él no dice nada. Porque él ya no está aquí.
A veces quisiera hablar de todo esto con alguien. Con mi madre, por ejemplo. Pero ella tampoco está ya aquí. Así que no puedo. Y se lo cuento al primero que me encuentro.
A veces no quiero hablar de ello con nadie. Absolutamente nadie. Nadie. Y prefiero pensar en ello solo, porque es mío, y de nadie más.
A veces estoy tan triste que hago tonterías como gritar en la ducha, golpear una cuchara sobre la mesa o inflar y desinflar las mejillas.
A veces estoy tan triste que hago cosas malas. Son cosas que no puedo contarte. Son demasiado malas. Y no está bien contarlas delante del gato. (Aquí es importante señalar que junto a esta frase hay un dibujo de él mirando por atrás a una mujer estudiante, ella lo mira asustada y él con cara extraña. Y al lado hay un gato. Lo dejo a interpretación).
A veces estoy triste sin saber por qué. Es tan simple como una nube que llega y me cubre. Y no es porque Eddie ya no esté. Y no es porque mi madre ya no esté. Es solo porque sí.
Quizá sea porque las cosas malas ya no son como eran hace unos años. Como mi familia, que ya no es la que era hace unos años. Así que lo que pasa es que dentro de mí hay un sitio triste, porque las cosas ya no son como antes.
Intento buscar soluciones para que la tristeza no me duela tanto. He aquí algunas de ellas:
Me digo a mí mismo que todo el mundo tiene alguna tristeza. Que yo no soy el único. Quizá tu tengas alguna también.
Cada día trato de hacer algo de lo que pueda sentirme orgulloso. Y cuando me voy a la cama intento con mucho esfuerzo, pensar solo en eso.
Me digo a mí mismo que estar triste no es lo mismo que ser una persona horrible. Y que si estoy triste no quiere decir que yo sea malo.
Cada día trato de hacer algo para pasármelo bien. Cualquier cosa que no haga daño a nadie.
Y a veces escribo sobre la tristeza. ¿Dónde está la tristeza? Por todas partes. Viene y te encuentra. ¿Cuando te sientes triste? En cualquier momento. Viene y te encuentra. ¿Quién puede estar triste? Cualquiera. La tristeza va y te encuentra.
Y escribo:
La tristeza es un luga
profundo y oscuro.
como el espacio que hay
debajo de la cama.
La tristeza es un lugar
alto y luminoso,
como el cielo
que hay sobre mi cabeza.
Cuando es profundo y oscuro
no me atrevo a ir allí.
Cuando es alto y luminoso
quisiera ser como el aire.
Esta última frase significa que no quisiera estar aquí. Que quisiera desaparecer.
Pero a veces me sorprendo a mí mismo mirando cosas: gente en la ventana, una grúa y un tren lleno de gente...Y entonces me acuerdo de cosas: mi madre bajo la lluvia.
Eddie cuando caminaba por la calle, riendo, riendo y riendo.
Cuando actuó de viejo en la obra de teatro de la escuela.
Cuando jugábamos con los cojines del sofá.
Y los cumpleaños... me encantan los cumpleaños. No solo el mío, también el de los demás.
Feliz cumpleaños... y todo eso.
Y velas. Tiene que haber velas."
(Último dibujo sin texto. El hombre solo, escribiendo bajo la luz de una vela).
Eso sería.
Lo que es a mí, me encantó.
Es bello... y triste.
Ah, y ¿dije que era para niños?
6 comentarios:
por eso tenemos la tasa de suicidio adolescente mas alta de america latina...
chuchas!
es el cuento menos infantil que he leido. muy bueno! gracias por compartirlo. saludos!
tim burton empalidece, si es que eso aún puede seguir ocurriendo.
de quién es el libro? róbatelo?
la tristeza es un lugar profundo y oscuro, pero sobre todo: transitorio
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