lunes, agosto 24, 2009

En las noches llueve sobre mi cama.

Las gotas, finas y suaves rozan mi cabeza y tengo sueños de agua, que se deslizan por mi mente como ríos que inundan y luego retroceden.
Cada mañana mis pies rozan el musgo que se forma en el suelo, y camino a hacerme un café pensando en pantanos y mares, en burbujas –cómo me gustan las burbujas –y agua condensada, esa que comienza a evaporarse cuando los primeros rayos de sol llegan a mi pieza.

A veces por las noches hay tormenta, y a la mañana siguiente mi pieza es como un pantano. Mis pies se quedan atrapados en el barro y me cuesta avanzar. O el barro se transforma en arena movediza, y si me quedo quieta, comienzo a hundirme lenta pero indiscutiblemente.

Cuando eso sucede, lo mejor es volver a la cama y ver cómo ésta comienza de pronto a flotar, guiada por el río que pasa debajo de mi pieza. A veces es simplemente mejor flotar que luchar con pantanos inventados.

1 comentarios:

Mauricio Fabry dijo...

Wow!!! ... Macarena is back!