Pobre blog. Está más abandonado que la aspiradora que tengo en el closet.
Update: nada mucho. Mi vida no anda muy acontecida pero sí muy tranquila y en paz, que es lo más parecido a la felicidad en estos tiempos. Por fin ya siento que salí del pantano y solo me queda un poco de barro en los pies (y eso hace que mes resbale un poco). Y prefiero esta sensación de estabilidad emocional a una vida llena de acontecimientos con paquete de angustias aparte.
Empecé un diario de sueños. Eso que dicen que hay que escribir los sueños porque se supone que al final (no me queda claro al final de qué) como que algo pasa. Tampoco estoy segura de qué pasa exactamente, pero al menos uno puede ir analizando qué está pasando en el subconsciente de uno. Y yo en particular, me dije a mí misma, debería aprovechar y escribirlos porque siempre, pero siempre, me acuerdo de mis sueños. Y muchas veces me acuerdo de más de uno, me he llegado a acordar de hasta cuatro sueños distintos de una misma noche, probablemente cortados por las miles de veces que me despierto en la noche usualmente. Y no son recuerdos borrosos; me acuerdo tan bien como si fuera un verdadero recuerdo. En general mis sueños son muy vívidos, y por eso nunca he sido capaz de darme cuenta de que estoy soñando. Quizás un par de veces. Pero en general me atrapan por completo.
El punto es que está pasando que desde que empecé este diario de sueños, dejé de soñar. Bueno, no en realidad, sí sueño pero en la mañana no logro acordarme. Me acuerdo que soñé, pero lo único que me queda en la mañana es la sensación del sueño, que se disuelve rápidamente mientras hago abro las cortinas y tomo café. Y es tan raro que no pueda acordarme, porque como dije antes, siempre me acuerdo, y muy bien. Lo he pensado y creo que es mi propio subconsciente el que no quiere que escriba los sueños, porque obviamente son metáforas de lo que realmente nos importa, y yo siempre he sido muy amiga de la negación.
Bueno, al menos esa es una teoría.
Porque de los pocos sueños que he logrado acordarme (y nunca por completo como antes), siempre saco conclusiones. Como que naturalmente después de escribir el sueño anoto posibles explicaciones, y me han sorprendido. Es que es increíble pensar que uno puede estar verdaderamente desconectada del subconsciente, de las cosas que te están molestando o que son importantes para uno. Porque en la vida “despierta” uno tiene el control sobre las cosas y puedes mentirte a ti mismo diciendo que hay cosas que no importan, o etc. Pero en los sueños aparece la verdad, y me he dado cuenta de un par de cosas que al parecer me están molestando, o más bien gritando que les preste atención.
Eso. Al final es un buen ejercicio parece. Como por ejemplo anoche soñé que escribía una versión de no sé qué película (como dije, mis sueños no andan muy claros últimamente) y alguien me decía que no era original, y yo intentaba defender mi trabajo. Y probablemente tiene que ver con ese cuento que estoy escribiendo sobre Pudúes y el hecho de que hace una semana vi “Bambie” después de muchos años y como que me conmovió la vida del bosque y toda la onda, y el cuento está basado en eso y en ese reportaje que vi el otro día sobre la reserva de Huiro Huiro o algo por el estilo y la lucha por mantener esa especie viva.
Y con mi novela de aventura que se parece a muchas cosas y que ha sido el gran tema desde el principio.
Eso es todo por hoy, como dice Bugs Bunny.
1 comentarios:
a ver si empezamos a hacer referencias cruzadas, mira que las cosas entre varios siempre van a ser más productivas, no crees??
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