miércoles, noviembre 09, 2011

el caso de las redbulls

Este blog se ha convertido en una cosa bastante miserable. El 2010 y 2011 han sido la decadencia del pobre blog, por razones obvias -al menos para mí-. Pero en fin, es lo que es y de repente hoy caminando pensé que ya era hora de retomar porque quiero escribir sobre las cosas que me parecen absurdas y siempre un poco divertidas que observo cuando salgo a andar por la ciudad.
Es que siempre ando mal genio, sobre todo cuando manejo. Mi sobrino F. siempre me dice que me transformo, y es verdad, siento que en el auto, manejando, puedo ver realmente el asco que son algunas personas, la completa estupidez y muchas veces completa indiferencia, etc. Pero no voy a entrar en esos caminos oscuros por ahora. Solo lo digo porque en realidad no es tan difícil pasar de la rabia a la comedia, y últimamente me he sentido mejor con todo -el sol brilla, los pajaritos cantan y bla- y las cosas están empezando a parecerme más divertidas. Y otra razón a en pos al argumento de quién sabe qué, es que me gusta mucho hablar de cosas inútiles.
Así que hoy voy a hablar de lo que he bautizado como "El caso de la Redbull".

Yo tengo problemas de baja energía. Antes pasaba todo el día con sueño pero supongo que eso era más debido a la depre que a mi propio sistema, pero aún así, nunca he sido de ese tipo de personas que pareciera que tienen energía ilimitada. Siempre están despiertos, con ganas de hacer cosas. El tipo de gente que no soporta estar sin hacer nada y esos que pueden estar hasta las 6am en un "carrete" o whatever sin realmente estar pasandolo bien, pero simplemente por estar.
Yo soy el opuesto a ese tipo de personas. Y por eso a veces tomo redbull. (lo confieso casi como pecado por culpa de mi santa madre y su eterno sermón, -en general hacia mi pobre hermano mayor que es el más sano de todos nosotros en términos de "sustancias"- porque está convencida de que tomar redbull es casi como jalar coca y que solo lo pueden hacer los deportistas, y claramente nadie en mi familia lo es).
En fin, el caso es que en los supermercados las botellitas de redbull son un tema. En el jumbo, por ejemplo, nunca las encuentro porque siempre están cambiándolas de lugar. Y ni siquiera la misma gente que trabaja ahí sabe dónde están. A veces están al frente de las cajas, otras veces donde están los copetes, y otras veces simplemente parecieran desaparecer, quizás a otra dimención a través de una puerta que está oculta detrás de ese pasillo donde venden huevas para autos, y se juntan con otras cajitas de redbull y se sonrien al pensar en los pobres humanos buscándolas como yo. Cuando he preguntado por qué las cambian, nadie sabe qué responder. Los empleados simplemente siguen órdenes y en realidad a nadie le importa mucho. Seguramente uno de esos empleados que ponen y sacan cajas y que nadie parece notar es el encargado y probablemente está loco o simplemente le gusta esconder las redbull.
No he podido probar ninguna de esas teorías aun.

Pero aún más ridículo es el sistema del Santa Isabel que está al lado de mi casa. Las redbulls están al lado de una caja, pero bajo llave. Cada vez que he preguntado por qué, me dicen que es porque se las roban. No hay nada más bajo llave, ni siquiera el copete. Al parecer las redbulls son el producto preferido de estos supuestos ladrones. Y por ende, cada vez que quiero comprar una, tengo que avisarle al cajero, que busca con la mirada a una mina que es la unica que tiene la llave y que por esas casualidades de la vida nunca está. La gente que está en la fila empieza a impacientarse y al final termino no comprándola. Pero a veces me dedico a esperar y me pregunto por qué es tan ridículo el sistema de que solo una persona tenga la llave, y me pregunto también si esa mina sentirá el poder que tiene sobre este tema, y si quizás se siente una especie de "guardiana de las redbulls" como ese dragón que protegía algo que no me acuerdo en El Hobbit. Y es una de esas minas con delantales blancos que uno cacha que tienen un lugar superior en la escala de seres del micromundo del supermercado y aparecen de repente a solucionarle temas a los cajeros y llegan -otra vez- con llavecitas para abrir las cajas. Cada vez que pasa algo y la fila no avanza, es porque el cajero o cajera está esperando a que esas minas de delantales blancos vengan con las llaves. Es bastante simbólico, en realidad.
Hoy, por ejemplo, fui a comprar un par de cosas y quise comprar una redbull. El cajero era super buena onda y buscó con la vista y -oh, sorpresa- no encontró a la Guardiana de las Redbulls. A mi, por suerte, en vez de darme un ataque de furia por lo inoperante del maldito sistema ese, me dio risa y le pregunté al cajero si no le parecía incómodo el sistema. Me dijo que sí, y que por eso ahora habían dos minas con las llaves. Pero, por supuesto, ninguna apareció y después de esperar un rato me sentí culpable por el viejo que estaba detrás de mí, y me fui sin comprar la redbull.

Así que ahí lo tienen. Las redbulls están más aseguradas que incluso los copetes caros o los computadores y etc. No me extrañaría nada si mañana fuera a un súper y viera a dos escuderos protegiendo las malditas botellitas que te dan energías.

Eso sería por hoy.

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