miércoles, diciembre 21, 2011

sobre las vueltas de la vida o lo que sea

Bueno, así que no he hablado mucho –nada- de mi nueva pega, y es por dos razones. Una, que me he enterado de que, a pesar de que nadie comenta nada, al parecer sí hay gente que lee mi blog -más de lo que yo pensaba-, y por lo tanto eso me ha restringido mi lado criticón y burlón de ciertas cosas o gente por miedo a que lo lean. Ja. Complejo de dios o whatever, sí, pero en fin. Pero la verdadera razón es porque en general me pasa que cuando tengo mucho que decir sobre algo, se me hace particularmente difícil escribirlo. Esto con los eventos de la vida real, por supuesto.
Pero aquí va una panorámica general.
Estoy trabajando para el demonio capitalista de la publicidad. En términos concretos: me dedico a redactar ofertas de productos que nadie necesita a gente que no tiene mucha vida. Mi trabajo es que ese alisado con keratina de chocolate o whatever parezca no solo una buena idea, sino algo sumamente cool por hacer. Lo divertido es que he tenido que googlear casi todo. Ni idea qué era el alisado con keratina, o depilación IPL o tratamiento reductor laser o no sé qué. De hecho, cada vez que le he dicho el nombre de la empresa a alguien, lo reconocen al instante. Al parecer es bastante común esto de adquirir estupideces con esta empresa solo porque los descuentos son verdaderamente altos. Así que si no necesitas realmente una manicure con no sé qué producto idiota que no sirve para nada, parece ser una buena idea adquirirlo, porque después de todo, hay un 70% de descuento.
En fin. No todo lo que tengo que redactar tiene que ver con un spa o peluquería. Me ha tocado redactar ofertas de kits eróticos, por ejemplo. Y cosas así que permiten a mi imaginación vagar por prados un poco más agradables que tratamientos faciales. Y lo paradógico es que al final lo que escribo es media página, pero me demoro como una hora en cada una. Tengo que ver el dato duro del contrato, meterme a la pagina web del socio, googlear lo que no cacho, pensar en cómo redactarlo de manera cool, o “entretenida”. Y la estructura de cada oferta es distinta y muy pero muy rígida, y hay que hacer mil huevás antes y después terminar el texto, como anotarme en 5 planillas distintas, que están cambiando constantemente. Y lo que más me cuesta es la estructura del chiste, porque siempre me ha costado. De hecho, empecé una clase de stand up con Villouta hace un par de años que nunca terminé. Tenía problemas con los remates (que finalmente son todo el chiste, así que no era un problema menor). Y lo que es la vida, me vengo a encontrar con la misma estructura años después, en un contexto completamente bizarro.
Es que ese es el gran punto. Más allá de lo que hago, es dónde lo estoy haciendo. Es una empresa “joven” así que todos tienen menos de 40, y la mayoría fluctúa entre los 20 y 30. Vamos con la ropa que queremos, salimos cuando queremos, y mientras cumplamos con las “metas” –quién diría que terminaría usando palabras como esa- da lo mismo lo que hagas. Es muy relajado y flexible, trabajo con un muy buen amigo y es lo único que permite que yo pueda trabajar en una oficina en Vitacura. Porque es que jamás en la vida hubiera pensado que sería una de esas miles de miles de personas que trabajan en esos edificios de Vitacura y que pasan el día encerrados en una oficina. O sea, ese era el gran NO-NO de mi futuro. Lo cual hace que esta situación sea particularmente divertida.
Es que en realidad, a pesar de que me encanta quejarme, lo paso muy bien. Me río todo el día. Estoy como en una gran mesa con los otros “writers” que son todos freaks como yo que estudiaron huevadas como literatura, filosofía, publicidad y etc. O sea, puros cesantes que se ven obligados a trabajar en lo que sea. Y son tan, pero tan divertidos. Cada cinco minutos nuestra mesa estalla en risas, y el día se pasa más o menos volando. Hay otros que no, y que se me hacen eternos. Sobre todo porque una vez a la semana me toca trabajar de 2pm a 12am y ese cambio de horario es del terror para alguien como yo. Como que se me altera el tiempo mismo, es raro. Y me siento como mal pensando en el mundo allá afuera y yo encerrada en una oficina de Vitacura a las 11pm viendo qué mierda es un adaptador no sé qué. 
Pero en fin. Durante el día escuchamos música y nos reímos y finalmente, para aplacar esa vocecita que me dice que debería estar escribiendo mis propias cosas –que he dejado prácticamente abandonadas entre el trabajo y la vida “social” o lo que sea- en vez de ofertas idiotas, o que debería estar allá afuera bajo el sol, o viajando, o tratando de trabajar en algo que tenga que ver con literatura, me digo a mí misma que al final del día me están pagando para escribir. Escribir basura, claro está, pero algún músculo de la escritura tendrá que estar trabajando esta huevá, y mientras no se encuentre algo mejor, aquí estamos. 
Lo bueno es que es verano y mi ánimo está por las nubes. Estoy en el momento más optimista del año y me lo tomo todo con humor. Y mi cabeza egocéntrica piensa que este trabajo y las cosas que he vivido –que ya con un par de semanas podría escribir varias entradas con cada una- sería un muy buen material para mi biografía, esa que van a escribir después de que Warner Brothers compre los derechos de mi saga fantástica y me gane el Oscar y el Nobel y el Grammy y todo eso que obviamente va a pasar.
Por ahora, aquí estamos.

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