Ayer hablaba con J. y le dije que a veces siento que somos dos aquí adentro. Uf, sí, me doy cuenta lo patológico que suena eso, pero es la verdad. Digo, puedo hasta quejarme de la personita/vocecita/whatever que vive en mi cabeza y me susurra estupideces. A veces no, claro, como cuando escribo sin saber hacia dónde va la cosa, como si alguien me estuviera dictando las palabras. Pero sean buenas o malas ideas, el punto es que de verdad creo que somos dos. Al menos en algún nivel. No, no escucho voces, por si mis lectores invisibles se lo están preguntando, pero creo que a todos, o ya, a algunos, nos ha pasado alguna vez eso de desear tener un botón de off para la cabeza. Como cuando sabes que tienes que dormir, porque al día siguiente tienes que levantarte temprano, y la cabeza no para de funcionar. Yo le doy órdenes. En serio, le digo cállate, córtala, duérmete, o al menos piensa en otra cosa. Y le sugiero otra cosa en qué pensar. Pero esa personita que vive en mi cabeza casi nunca me escucha.
En todo caso, no es una idea nueva. Casi nada lo es. Me acuerdo que hace años leí uno de esos libros escritos por algún gurú/mentor/sabio/bla que hablaba sobre eso que tanto se ha dicho últimamente, y que no por eso deja de ser verdad. Que nosotros casi nunca vivimos en el presente. Que nuestra cabeza siempre está en el pasado o en el futuro. Y yo le agregaría en el condicional, o en los podrían ser, o los escenarios o mundos posibles, que finalmente pueden terminar siendo peores. Pero en fin, la cosa es que, como le contaba a J., el libro partía con una especie de prólogo en la que él decía que cuando tenía 29 años había tratado de suicidarse varias veces (lo cual es bastante ridículo, creo yo. Morir no puede ser tan difícil), y que una noche despertó pensando: Ya no puedo vivir conmigo mismo. Y de ahí eso de que hay “dos” dentro de uno. Creo que a ese “otro” él lo llamaba ego, o mente. Y no me acuerdo bien qué onda porque no terminé el libro, pero sí me acuerdo que él decía que solo uno de ellos era real. Que la mente, el ego, o la vocecita de mierda es falsa. Y bla. Yo no sé si eso sea así, ni si realmente se puede hablar de dos seres dentro de uno, o si uno de ellos sea falso, lo cual solo me hace sentido si pensamos en que uno crea al otro. Es como la versión complicada de eso del autosabotaje. Pero finalmente eso de que uno se sabotea a sí mismo también habla de una dualidad interna.
En todo caso, en la literatura y en la pintura se ha representado millones de veces. Y sí, claro, casi siempre se habla de las dualidades como las partes que componen el mundo, desde la materia hasta los átomos, desde las estaciones hasta representaciones del bien y el mal, de la luz y la oscuridad, del calor y el frío, en fin. Se entiende. Pero creo que es lógico de alguna manera pensar que las cosas son iguales a grande escala y a pequeña, y que si el mundo se compone de dualidades, quizás nosotros también.
Yo soy bipolar. Me hice todos los malditos exámenes psicológicos (cosa que al final igual ha sido ventajosa porque ahora sí cacho qué hay que decir y ver para parecer normal y que te vaya bien en las entrevistas. Anécdota: para una de las primeras que tuve en la vida, me hicieron dibujar “a una persona bajo la lluvia”. Esto, me enteré después, era para ver cómo enfrentabas y veías tus problemas, o las cosas malas de la vida, o no sé qué. ¿Qué dibujé yo? Bueno, pues nubes, lluvia, y un hombre parado en la mitad de la página mirando en blanco desde el papel, sin sonreír, porque supuse que no le gustaría mucho estar así bajo la lluvia. ¿Qué dibujaron las demás? Como éramos la mayoría mujeres, obviamente todas dibujaron a una niña sonriente, sosteniendo un paraguas, y unas nubles amigables tirando gotitas que no alcanzan a mojarlas. Ja. Yo me equivoqué en todo. Los problemas eran la cantidad de lluvia y agua, y el paraguas o la falta de él, era tu capacidad para defenderte de ellos, o algo por el estilo. Herramientas para enfrentarlos parece. Y es raro igual que en vez de dibujar una niña, haya dibujado a un hombre, y creo que es porque dijeron que dibujáramos a una “persona” y mi cabeza se fue inmediatamente a lo objetivo; el sujeto como tal es hombre. El “hombre” equivale a “ser humano”. De hecho, hasta se dice así. “Desde la prehistoria, el hombre…”. Whatever.)
En fin. Como siempre, me desvío. Eso, que soy bipolar y que ya la palabra está tan usada que probablemente no significa nada, pero significa algo para mí porque es un nombre a algo que siempre he sido. Pero el punto es eso, significa una dualidad, pero no en la persona en sí, sino en el estado de ánimo. No dicen, supongo, que hay “dos” dentro de uno, sino más bien que ese uno es como un péndulo, o una montaña rusa, o uno de esos gráficos que ponen en las escenas de películas de oficinas o en comerciales de empresas. Altos y bajos y todo eso. Pero de nuevo pienso que al final todo está conectado. De hecho, y bueno nada que ver, pero en fin, me acuerdo que una de las primeras veces que fumé pitos, me fui en una muy mala volada pensando –esto antes de haber visto Malkovich- que onda había alguien dentro de mi cabeza observando todo lo que hacía. Como si mis ojos fueran unas cámaras, como si hubiera un extraterrestre diminuto como el de Men in Black cuando le abren la cabeza a ese viejo del gato.
Pero bueno, antes hablaba de que me hacía sentido eso de que uno fuera “falso”, -aunque yo no usaría esa palabra-, solo si uno hubiera creado al otro. Igual es rara la idea, pero de nuevo con eso del autosabotaje, al final siento que es un poco la onda Frankenstein, pero que uno como que alimenta al monstruito que vive en nuestras cabezas con todas las inseguridades, las experiencias pasadas negativas, o las paranoias, o los miedos. No sé. Pero lo que sí hago a veces es mirar todo este asunto como si fuera efectivamente una película o de terror o de monitos, y pensar que hay alguien dentro de mi cabeza al que yo puedo o no puedo controlar. Al final es como pensar que cada pensamiento que se viene a tu cabeza que no tiene que ver con nada, o que habla de ideas irracionales pero que pueden afectar en lo que estás viviendo en el momento, viene como de otro lado.
Pero no sé. Este ha sido un largo y extraño post, y no llega a ningún lado. Solo viene de esta frustración que a veces se apodera de mí cuando dejo que esa vocecilla de mierda haga que diga o sienta cosas que en realidad sé que son o irracionales, o ridículas, o simplemente no verdad. Y supongo que me da rabia pensar esas cosas y más encima expresarlas. Eso sí que es autosabotaje. Y nadie aguanta mucho rato eso. Ni siquiera uno mismo. O el otro.